Reversible, un pequeño ritual para duelar
- glossacultura

- 18 abr
- 4 Min. de lectura

El humor funciona como herramienta de distanciamiento: nos corre apenas del centro del dolor para poder mirarlo desde otro ángulo. No banaliza, sino que opera como un “truco” lúcido que vuelve soportable lo insoportable. Reír no niega la pérdida; la rodea, la nombra y le abre grietas por donde entra el aire. Permite alterar, dar un giro a —revertir— estos escenarios para transitarlos de una manera distinta. Y la obra Reversible es una muestra de estas posibilidades.
Porque ante situaciones difíciles, el humor es el que nos hace la vida más fácil. Reversible entiende este principio psicológico y nos lleva en un viaje de asimilación del dolor guiados por Rosita, la carismática heroína que se enfrenta a uno de los escenarios más temidos: la muerte de la madre. En 80 minutos, Reversible es capaz de hacer lo que promete su nombre: dar un vuelco al entender del duelo. La música, a cargo de Pablo Viott, es partícipe fundamental en el recorrido de Rosita. No sólo ayuda a armar el ambiente, es otra acompañante en la travesía de la protagonista que avanza a los tumbos, saltando de un lado para otro en busca del lugar en el que ahora habita la madre. La palabra, a su vez, acompaña el juego: la rima y el tono gauchesco construyen el habla de Rosita aportando al sentido cómico y acercando la epopeya a una cadencia local, profundamente argentina.

Como dice el director Juan Andrés Romanazzi, se trata de encontrar ese lugar reversible en el que el dolor tiene también estas zonas de vida y vitalidad. Por eso Reversible propone el teatro como espacio en el que el duelo se vuelve un proceso colectivo, comunitario. Porque las penas son más llevaderas cuando se comparten. Reversible es un viaje musical y escénico que convierte la pérdida en movimiento, el llanto en canción y la memoria en acto compartido. Una invitación a reír, a conmovernos y a descubrir que el dolor, cuando se nombra en comunidad, también puede tener reverso.
Mei: ¿Qué potencia hay en el humor para trabajar temas tan complejos como la muerte, la soledad, los vínculos?
Juan Andrés: La búsqueda es alejarse de aquello que usualmente nos sucede frente al dolor, a la muerte y a los duelos, que por lo general es justo contrario al humor. La obra, que la escribió Mercedes Torre, tiene un montón de zonas cómicas y eso deviene en poder hablar sin pudor. Es encontrar ese lugar reversible en el que el dolor tiene también zonas de vida y vitalidad.
M: También el escenario se vuelve reversible. Rompen con lo tradicional y Rosita anda entre el público, interactúa, convoca.
J. A.: Hay, en la obra, una búsqueda constante por dar vuelta todo: el uso del espacio, la música, la iluminación. Porque de alguna manera ante algo como la muerte el cuerpo hace de todo por intentar comprender y esa comprensión no es lógica sino física. El cuerpo sintiendo. Hay que probar de todo, darle vueltas, ver todas las hipótesis hasta que el cuerpo lo entienda.
M: La música tiene un papel muy importante, ¿cómo lo trabajaron?
J. A.: La música, a cargo de Pablo Viotti, no es un personaje pero está ahí acompañando toda la epopeya de Rosita.
M: Una epopeya que, además, rescata el trabajo con la rima de las antiguas epopeyas.
J. A.: Mechi quería trabajar con rima y tono gauchesco. Pero terminamos de llamarle epopeya cuando vimos el final de la obra. No podíamos creer la cantidad de cosas que hace Rosita en el trayecto para encontrarse con el lugar de asimilación de la muerte de su madre. Ella transita el camino del héroe hasta llegar a eso que no es tan cómodo pero está sucediendo. Es la epopeya del duelo.
M: Y aparecen otras voces que acompañan a Rosita y la habitan.

J. A.: Son las voces que en el pasado dijeron algo que después de mucho tiempo hace sentido en Rosita porque quedaron en el recuerdo. Ella habla —o es tomada— por su abuela. Y esas palabras la ayudan a seguir en su epopeya, a no volver hacia atrás. Es paradójico porque es volver hacia atrás sobre lo que se dijo para usarlo en el presente y seguir el camino.
M: ¿Qué importancia o qué potencia tiene trabajar estas temáticas desde lo escénico, desde el teatro?
J. A.: Hay algo de hacer teatro que inevitablemente, si te lo permitís, te lleva a cierta profundidad o investigación sobre lo que estás hablando. Al principio no sos tan consciente pero se te empieza a revelar en el medio del proceso y nada de eso sucedería si no fuese en grupo. En “Reversible”, no nos dimos cuenta de que estábamos hablando de algo tan cercano, de algo que nos pasó a todos de alguna manera, hasta que la obra llegó y nos hicieron devoluciones. Y después, cuando sucede la función, es una hora de puro vértigo en la que todos hacemos ese pequeño ritual para duelar lo que tenemos que duelar y ver el otro lado de lo que no queremos ver.
M: El 23 de abril es el día del libro. ¿Qué importancia tiene la lectura a la hora de hacer teatro?
J. A.: La lectura, así como la actuación, permite imaginar otras realidades. Hay algo muy valioso en ese acto de inmiscuirse en las palabras de otra u otro. A veces trabajo con materiales escritos hace mucho tiempo, y aún hoy siguen generando preguntas.
Y, por otro lado, la lectura, también la escritura, permiten libertad de verdad. No ceñirse a la realidad y al momento histórico que te tocó sino tener la posibilidad de viajar por distintos universos.
M: Universos diversos, incluso ficticios, en los que hay algo de realidad. Generan sentimiento.
J. A.: Porque la ficción habilita a hacer el reverso de las cosas. Todos tenemos un poco de esos personajes que hemos leído y solo en la intimidad de la lectura los podemos dejar aparecer. Las zonas más oscuras solo se las regalamos a la intimidad, y la lectura es una gran compañera.
Entrevista realizada por: Mei Kisz
Texto escrito por: Noe Gómez y Mei Kisz
Edición: Mei Kisz y Noe Gómez
Fotografías: Estrella Herrera
*
Sobre la obra:
Idea original: Mercedes Torre
Dramaturgia: Mercedes Torre
Actúa: Mercedes Torre Composición musical: Pablo Viotti
Música incidental: Pablo Viotti
Dirección: Juan Andrés Romanazzi
Funciones: sábados de abril y mayo, 20h, en Nün Teatro bar, Juan Ramírez de Velasco 419, CABA.




Comentarios