Paraíso: “Como si fuera un club de barrio pero de teatro”
- glossacultura

- 7 jun
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Paraíso es un proyecto que ofrece programas relacionados a las artes escénicas contemporáneas y promueve a la vanguardia local a través de un programa mensual de un estreno por mes que va en el marco del teatro, la danza o la performance. El sistema de gestión del proyecto es que el público se suscribe a través de una membresía que vale lo que vale una entrada al teatro. "Con esa metodología armamos un fondo de financiación para pensar y financiar el teatro contemporáneo”, cuenta Cynthia Edul, socia fundadora y directora general de Paraíso.
El proyecto se sostiene con aportes mensuales de las personas que se asocian. “Como si fuera un club de barrio pero de teatro”, dice Cynthia y agrega que, además de entradas para las obras que se producen, la audiencia tiene a disposición diferentes elementos que permiten un diálogo más profundo sobre cada material. Por ejemplo, pueden acceder a una producción digital de textos que ayudan a pensar y profundizar sobre lo que ofrecen en la programación, además de un encuentro con el artista o el grupo del mes en una entrevista abierta en la que se puede dialogar y de otras actividades como encuentros, guisos, fiestas y bingos. “Porque lo que fomentamos es el encuentro. Paraíso busca ser un espacio alternativo a la producción digital contemporánea. El encuentro está en primero lugar”, afirma Cynthia.
Mei: Hay una idea de encuentro y grupalidad muy fuerte, en un momento en el que la grupalidad y el mirar a la persona que está al lado está complicada.
C: Está difícil también hacer comprender la importancia de la grupalidad. El teatro es históricamente grupal. Es una actividad que requiere de otros siempre. En nuestro caso, además, somos un grupo de artistas encontrando recursos para que otros artistas puedan hacer su obra. Entonces es un proyecto de artistas que financian artistas. Y el proyecto es la unión del pensamiento de muchos. Y el pensamiento de muchos, trabajado con esta intención de generar condiciones para que sucedan eventos artísticos, mejora al pensamiento individual. A la vez, nuestra comunidad y audiencia son un grupo de gente que nos apoya.
Mei: ¿Y cómo eligen qué obras quieren que sea parte de Paraiso?
C: Hay una línea que tiene que ver con el teatro independiente, que es un espacio en el que históricamente en Argentina se desarrollaron la mayor potencia de lenguajes nuevos. Porque no es ni comercial, no busca una ganancia económica; ni oficial, vinculado al diseño de políticas públicas. Y nosotros, dentro de esa creación y promoción de nuevos lenguajes, tratamos de darle el mayor abanico posible. Por eso buscamos que haya teatros de texto, biodrama, danza, performance, sitio específico, teatro documental. Buscamos que sea diverso y, a la vez, hacemos una curaduría colectiva y nos fijamos que, por ejemplo, haya paridad de género. Queremos que la programación sea inclusiva, que hable del presente y que desafíe al teatro contemporáneo. Desde paraíso no pensamos en el teatro que se hace sino en el teatro que no se hace. En ese sentido nos preguntamos, a la hora de pensar qué obras queremos: "¿Qué es lo que el teatro no está haciendo y debería hacer en el siglo XXI?"
Mei: Trabajan con mucha anticipación.
C: Porque Paraíso es un teatro sin teatro. Fue la intención del proyecto trabajar todos los meses con un teatro distinto de la ciudad. Pensamos la sala con el artista. Y, a partir de eso, tenemos todo el trabajo detrás que tiene un teatro: producción, exhibición, y otras cosas. En el mundo ya hay otros modelos así y Buenos Aires tiene una cantidad enorme de teatros, lo que pensamos es que está bueno invertir en producción, en lenguaje, en nuevas ideas.
M: Antes de entrar a la obra entregan un “abordaje”. Como espectadora, eso, en cierta manera, guía la mirada de lo que se va a ver.
C: El abordaje, en realidad, primero lo mandamos de forma digital. Hay espectadores que prefieren leerlo después, pero lo tienen a disposición. La idea es que tengan la posibilidad de prestar atención a cosas que sino, tal vez, pasarían más desapercibidas. Y a partir de Dido y Eneas lo repartimos como antesala. Es decir, lo repartimos antes de la función.
M: Ustedes empezaron con este proyecto que es impulsado por la necesidad de mostrar y de hacer artes. Estamos en un momento en el que el tejido social está bastante roto, y ustedes, como hablamos, apuestan a lo colectivo. ¿Por qué son tan necesarios el teatro y las artes en este momento del país y del mundo?
C: En la historia de las artes escénicas del siglo XX el teatro tuvo los pensadores y las producciones más importantes de su historia. Bertolt Brecht, Antonin Artaud, las vanguardias. En argentina, en la dictadura y a la salida de la dictadura. Tuvimos Teatro Abierto en 1981, que fue una reunión de artistas de las artes escénicas que vinieron a decirle “Basta” a la dictadura y eso promovió un movimiento de la sociedad civil super grande. Es decir que, por su condición de ser un espacio de gente que se encuentra en vivo y en directo, el teatro tiene una gran capacidad para ser lugar para pensar la pregunta de la comunidad. Y pensar a la comunidad siempre está vinculado con pensar a la democracia. El teatro nace, en Occidente, en ese contexto de la antigua Grecia en el que se estaba constituyendo la democracia. Y es una herramienta social y pedagógica super importante para pensar las bases de la democracia. Y en momentos de crisis como este, el teatro tiene el mandato de salir del lugar de entretenimiento puro para volver a pensar sus condiciones sociales e interpelar a la sociedad en estas preguntas que tienen que ver con qué es una comunidad, cuál es la forma de la comunidad, cómo podemos construir una comunidad mejor. Entonces, en momentos de ruptura del tejido social, el teatro tiene muchas herramientas para darle a la sociedad sobre las posibilidades de la construcción de una sociedad futura.
Texto escrito por: Mei Kisz
Edición: Noe Gómez




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