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“La vida sin pasión no vale la pena”

  • Foto del escritor: glossacultura
    glossacultura
  • 10 jun
  • 4 min de lectura

Las emociones es un ensayo sobre el amor. Una búsqueda por traer al presente diferentes ideas sobre el deseo, la identidad amorosa y el amor sin etiquetas mostrando relaciones diversas en una travesía melodramática, inmersiva y performática. La búsqueda de Juan Cantafio, ideador, escritor y director de la obra, es mostrar qué le pasa a los varones con el amor. “Porque no somos invencibles ni villanos. Somos buenos y malos, igual que las mujeres, en cualquier situación”, explica Juan Cantafio.   

En Las emociones, el teatro se modifica: los asientos se encuentran en hileras de un lado y del otro del espacio escénico. Así, generan la posibilidad de que la imagen y el sonido pueda llegar desde diferentes lugares. “El teatro se desarma para armarlo en nuestra imaginación”, dice Cantafio y agrega que de esa manera la creatividad permite que la imaginación pueda volar distinto y que el amor llegue del aire, de la palabra, de la canción, de la acción, de lo físico, de lo estético, de la luz, del sonido, de la oscuridad. 

Así, la obra tributa, desde los textos, las canciones y las actuaciones dentro de un espacio escénico no convencional a la belleza de la poética melodramática sobre el amor de todos los tiempos, con la interpretación de 11 artistas varones. Para vivenciar una experiencia teatral interactiva e inmersiva.

La obra, que puede verse los domingos a las 17 horas en el Espacio Callejón, ubicado en Humahuaca 3759, es una propuesta poética de trabajo con los sentidos que busca generar extrañamiento a cada persona que asiste a la función. 


Mei: Pasa algo en la obra que es que mientras mirás para adelante viene alguien por atrás y te dice una frase al oido. Es decir, aparece lo inesperado. Sorprende. 

 

Porque está dirigido a los sentidos de cada uno de los espectadores. La idea es que cada uno de los protagonistas al cantar, hablar, moverse o bailar, dispare esas emociones en que están guardadas en nuestros recuerdos o en nuestras vivencias y que te aparezcan sorpresivamente de todos lados. 


M: Y es un ensayo polifónico, ¿no? Aparecían voces de Poe, de Dalí, de Borges. También música, había Virus.  


J: Y es una polifonía buscada en un período de quinientos años. La búsqueda fue engarzar, de la manera más delicada, prolija y amorosa posible, textos, pensamientos o segmentos de Shakespeare a nuestros días. Pasando por Oscar Wilde, Alfonsina Storni, Virus, Fito Páez, Charly García e infinidad de personajes y autores de todos los tiempos tanto del tango como de la música popular. Porque la propuesta es un gran tributo a la literatura y a los autores de todos los tiempos que trabajaron con amorosidad. Y esta mezcla de autores también es una demostración de que en todos los tiempos nos valió la pena sentir, vivenciar nuestras emociones y que el amor nos produzca cosas.      


M: Y el amor y las emociones son temas que, aunque hayan pasado 500 años, nos siguen atravesando.


J: Sí, y lo seguirá haciendo en el futuro más allá de la tecnología, las etnias, los géneros, las religiones, los pensamientos políticos. Porque todo puede cambiar menos lo que hace sentir. Por eso cuando alguien ve una obra, por ejemplo, con el tiempo se olvida de algunos detalles. Pero lo que se sintió al presenciar el momento queda grabado. Como cuando vas a un museo y ves una obra que tenías muchas ganas de ver. El sentimiento de ese momento es único. Y que genere eso es condición fundamental del arte. 


M: Y qué importante es revalorizar eso en un momento en el que el shock que causan las redes sociales imponen justo lo contrario.


J: La obra hay que vivenciarla. Está todo pensado para alterar los sentidos. La obra es inmersiva y performática. Cuando las personas que vienen a ver la obra ingresan a la sala, la obra ya está sucediendo. 


M: Luego hay una sucesión de escenas, imagino que el orden tiene un motivo.


J: La primera tiene que ver con hablar de las obsesiones amorosas. Después, el segundo tema es la incomunicación. Y recién en la tercera escena empiezan los textos propiamente dichos. Ese primer texto se llama “Acordarse” y reflexiona sobre lo que nos pasa con las personas, las situaciones, las cosas que hemos amado y ya no están.  


M: ¿Algo de eso hay en que haya una caja de música con forma de calesita en escena?


J: Para llevar a la gente a la niñez. Los niños aman como nadie. Y aman mejor que todos y cada uno de nosotros hoy, tengamos la edad que tengamos. Por eso el momento de la calesita es un momento de oscuridad y silencio. Una calesita que llega en silencio y cumbre el silencio con la suave cadencia de una calesita musical.   


M: La unión entre las escenas es la oscuridad


J: Elijo trabajar con casi un 80% de oscuridad, incluso hay escenas 100% oscuras, porque la oscuridad une más que la luz. En la oscuridad nos atrevemos a soltar, a cantar, a conmovernos, a sentir. Y en un espectáculo inmersivo, la luz puede incomodar al público. Entonces la oscuridad está elegida para que todos soltemos las emociones. 


M: Hay una parte que dice “La pobreza sin amor te hace orgulloso, la verdad sin amor te hace hiriente, el trabajo sin amor te hace esclavo”, ¿y el teatro sin amor?


J: No existe. 

Porque las cosas que se hacen sin pasión no sirven para nada. 

La vida sin pasión no vale la pena. 

La vida sin amor no tiene sentido.


Texto escrito por: Mei Kisz

Edición: Noe Gómez


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Funciones:  domingo a las 17 h en el Espacio Callejón, ubicado en Humahuaca 3759.

 
 
 

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