“La potencia del teatro es el compromiso con una verdad”
- glossacultura

- 15 abr
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El texto El pulpo, de Gabriela Farjat, fue uno de los seis seleccionados en el V Festival FEDRAS (Feria de Dramaturgias), una propuesta autogestiva que busca visibilizar obras representativas de la diversidad de poéticas, estéticas y textualidades de la dramaturgia contemporánea. Para eso, el certamen no sólo selecciona los textos, sino que también convoca a directores y directoras y luego vincula cada obra con una mirada escénica, junto a su dramaturga, lo que deviene en la puesta en escena de lecturas dramatizadas.
En este caso, Paula Banfi fue la elegida para dirigir El pulpo, y desde ese momento comenzó un sostenido proceso de escenificación. A ese trabajo se sumó la actriz Lola Banfi, quien personifica a Ana.
De este modo, El pulpo expone, a través de la actuación y la poesía, el recorrido de un corazón roto. Entre los escombros de una separación, Ana transita de la furia al humor, del llanto a la risa, en un vaivén vertiginoso. En esa montaña rusa emocional, cualquier parecido con la realidad está lejos de ser casual.
Mei: En la obra el pulpo está, es nombrado, evocado por la actuación, pero no es material, ¿por qué decidieron trabajarlo de esta manera?
Paula: La palabra crea imagen. Y cuando eso está acompañado por una actuación como la de Lola, no hace falta más.
Lola: Yo, como actriz, lo veo todo fuera de mí. No necesito una materialidad más allá de lo que el texto me genera.
P: La obra, además, es un relato. Ana empieza diciendo: “Ahora, mientras escribo esto”. Entonces hay algo de ese “mientras escribo” que también habilita el terreno onírico que mezcla proyección, recuerdo y una especie de sueño que la obra manifiesta. No necesita materialidad. Lo interesante es que, sin embargo, genera emociones. Uno cuando sueña algo se asusta, o se ríe. Se generan efectos emocionales a través de ese universo impalpable.
M: Para quien está viendo es muy claro dónde están los perros, el pulpo.
L: Yo veía los perros. Trato de trabajar de esa manera: veo lo que digo, sino es palabra hueca. Y en los ensayos iban creciendo más esas imágenes que se generaban desde el texto.
M: Sentir para que las otras personas sientan.
P: Es la magia de lo teatral. Hay un texto de Luis Cano, parte de la obra “La mano que tacha”, que decía:
—Pero qué maravilla el teatro, se abre el telón y hay una suerte de…
—descubrimiento.
Y es eso: la magia de una persona que está creyendo con toda su verdad en algo y te hace creer a vos también al punto de que aunque sepas que es ficción y que está actuado, te emocionas, reís, llorás.
L: Porque es una verdad que no tiene que ver con el realismo sino con algo está pasando. La potencia del teatro está en el compromiso con una verdad.
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M: ¿Llevamos a nuestros pulpos al teatro?
P: El teatro, como muchas expresiones artísticas, es una manera de llevar el pulpo a pasear. Y es un espacio para procesar. Hay algo que pasa cuando te identificás con una obra que te permite procesar que la vida es hermosa, pero también dolorosa, y también compleja y también alegre y sencilla. Y hay algo del arte que tiene que ver con la comunidad, en especial en el teatro porque somos muchas personas al mismo tiempo viendo un mismo suceso y compartiendo hasta la respiración. Es muy intenso. Y es una manera de alivianar nuestros pulpos.
L: Además no es casual que en esta época se esté yendo tanto al teatro. Hay algo del encuentro real con otras personas que es transformador tanto para quien elige ir al teatro a ver una obra como para quien hace la función. No es lo mismo ir al teatro que ir al cine.
M: El 23 de abril es el día del libro. ¿Qué importancia tiene la lectura a la hora de hacer teatro?
L: Es clave. La lectura espacial, la lectura de la situación, la lectura del texto, comprenderlo. No es lo mismo un texto improvisado que un texto que ya está escrito, que trae una estética, una singularidad, sus propias palabras.
P: También, a la hora de dirigir o de dar clases de dirección, es importante leer qué se dice más allá de lo que se dice.
M: ¿Por ejemplo?
P: Pienso en cuando veo películas con mi hija. Trato de conversar con ella y de hacer una lectura crítica. En el 90% de los audiovisuales yankees hay, por ejemplo, bullying. El buleado, claro, es al que después le va bien porque es el protagonista de la historia. Aunque en teoría el mensaje es otro y tiene que ver, tal vez, con la amistad o la búsqueda por hacer lo que uno quiere, el bullying aparece naturalizado. Y después pasan cosas terribles como el chico que mató a otro chico en una escuela.
M: Como periodista pienso que los audiovisuales o el teatro también son comunicación.
P: Desde lo teatral siempre hacés algo que comunica. Entonces tenés que leer qué comunicás. Por ejemplo, nosotras en Instagram habíamos hecho un posteo que decía “new”, pero después nos pareció que con todo lo que está pasando políticamente no era el momento de escribir en inglés. Es nuestra postura ética y política en el mundo.
M: Una postura que nos aúna a otras personas con posturas similares y nos amplía la mirada.
L: Y yo en El pulpo antes de cada función estoy en mi camarín sola y leo un poco de algo. Es como dejar entrar otras voces que me conmueven. La lectura permite otras resonancias, me abre un mundo.
M: Decís resonancias y pienso en el cuerpo. El pulpo es muy corporal. ¿Qué importancia tiene el cuerpo a la hora de leer?
L: El cuerpo tiene importancia en todo. No se puede pensar la división entre la mente y el cuerpo. No siempre una pone el cuerpo de la misma manera, pero el cuerpo siempre está. Y nosotras trabajamos de una manera muy corporal, que no significa hacer piruetas. Puede haber quietud, pero el cuerpo siempre está implicado.
M: Y en el cuerpo está la imagen que se evoca desde lo dicho en escena. La palabra y el teatro aparecen, así, como posibilidad para que haya algo distinto a partir de esa verdad que no siempre tiene que ver con la realidad.
P: Porque pensamos al cuerpo como totalidad, el cuerpo es el intérprete. Desde la dirección pienso a la intérprete, el intérprete o les intérpretes como el territorio de expansión y condensación de todo lo que está en el teatro. Lola tiene en su cuerpo, mente, espíritu - en su totalidad- a las telas, el pulpo, los perros. Puede suceder al revés también. Puede que haya unas palmeras en el escenario, pero si no están en la persona que interpreta son solo decorado y no cumplen una función central en la obra. Entonces todo eso que está ahí lo podemos ver porque está en quién interpreta. Es muy potente. Y esa potencia es revolucionaria porque genera movimiento. Conmueve.
Por: Mei Kisz *
Sobre la obra:
Dirección: Paula Banfi
Actriz: Lola Banfi
Dramaturgia: Gabriela Farjat
Asistencia de dirección Lola Penélope
Diseño de iluminación: Manon Minetti
Música original: Sebastián Pandolfelli
Productora asociada: Natalia Mansueto
Arte Gráfico: Noelia Diz Cortes
Asesoramiento escenográfico: Diana Rascovschi
Asesoriamiento coreográfico: Magdalena Casanova
Prensa: Valeria Franchi
Fotos: Martín Rieznik
Video: Proyecto excursus
Grabación de sonido: Estudio Casasolfa




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