Cuando el chajá canta las horas: una esperanza en la tragedia
- glossacultura

- 2 may
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Cuando el chajá canta las horas muestra que siempre hubo mujeres en Argentina luchando por el derecho a decidir sobre su cuerpo y su deseo, así como también por su libertad para ejercer poder. La obra, que se vuelve también una mirada sobre el patriarcado del siglo XIX al poner el foco en la perspectiva de las mujeres, no solo reconstruye el pasado, sino que también dialoga con problemáticas que aún persisten. La continuidad se hace evidente si pensamos en otras producciones culturales que trabajan hechos similares. Margaret Atwood, por ejemplo, para su novela “El cuento de la criada” se inspiró en el robo de bebés que tuvo lugar durante la dictadura argentina. O, para citar un hecho más cercano en el tiempo, el caso Belén, que recobró vigencia tras la salida de la película dirigida por Dolores Fonzi en el año 2025.
Mencionar este audiovisual remite de inmediato al debate sobre el aborto. Sin restarle importancia al tema, el eje de esta nota es más amplio. Porque no solo se trata de gestar o parir, sino también de cómo, en el entramado social que habitamos, eso se relaciona con la posibilidad de estudiar, de ser propietarias, de ser jefas. Incluso de vivir. En ese sentido, los datos del Observatorio Lucía Pérez resultan elocuentes: en los primeros 115 días de 2026 se registraron 73 femicidios y travesticidios. Es decir, la posibilidad de decidir sobre nuestras vidas y nuestros destinos es, para nosotras, una disputa diaria. Y también lo era en 1826, como lo muestra la obra Cuando el chajá canta las horas que puede verse en el Tadrón Teatro (Niceto Vega 4802) los sábados a las 18 horas.

La acción sucede en la provincia de Buenos Aires antes de la llegada de Juan Manuel de Rosas a la gobernación. Allí, una madre vende, a cambio de un par de vacas, a su hija a un patrón de estancia que la desea para tener descendencia masculina. La hija acepta. No tiene opción. Sin embargo, ella está enamorada de un peón guacho y ese amor es recíproco. Ella, astuta y arriesgada, logra verlo a escondidas.
Esos encuentros clandestinos no son solo un gesto de amor, sino también un acto de resistencia: la búsqueda de una mujer para decidir sobre su deseo. En un contexto donde su cuerpo ha sido negociado como mercancía, elegir a quién entregarse —aunque en secreto— implica recuperar, aunque sea por un instante, una forma de autonomía.

Merceditas Elordi, autora de esta obra por la cual ganó el premio Argentores 2025 en el rubro Obra de teatro para adultos, cuenta que para la escritura y realización del texto investigó sobre la estructura y el funcionamiento social y económico de la época, sobre la vida del gaucho, el rol de las mujeres, la vida en los ranchos, en las estancias, la aplicación de la justicia y en el uso del vocabulario propio de la época. En esa búsqueda encontró que las mujeres que enviudaban quedaban a cargo de la peonada. Ese dato aparece, entonces, en medio de su investigación como un punto de fuga. Una esperanza en la tragedia.
La obra, entonces, muestra a una madre consciente de las posibilidades de su hija, por eso le insiste en que aprenda a contar y a firmar. Ese gesto mínimo se vuelve un acto potente de empoderamiento. En el medio sucede la historia que involucra también al hermano enamorado y despechado y al patrón de estancia. Entre todos ellos, dos mujeres se unen para salvarse entre sí. Los vínculos impulsan la trama. La madre se arriesga. Y la hija, a punto de ser también madre, acciona para salvarse a ella y a su descendencia.
Así, Cuando el chajá canta las horas es una historia potente que se apropia de la narrativa argentina para dar lugar a voces e identidades poco escuchadas.
Por: Mei Kisz *
Sobre la obra:
Autoría: Merceditas Elordi.
Actúan: Julieta de Moura, Mauricio Mendez, Pablo Paillaman Pieretti, Edgardo Rosini, Mariel Rueda.
Músicos: Bruno lo Bianco, Pablo Paillaman Pieretti.
Escenografía: Edgardo Aguilar.
Iluminación: Edgardo Aguilar.
Diseño de vestuario: Mariana Carranza.
Redes sociales: Mauricio Mendez.
Realización de vestuario: Mariana Carranza.
Video: Cristian Holzmann.
Fotografía: Cristian Holzmann.
Diseño gráfico: Daniela Reboiras.
Asistencia de dirección: Facundo Darío Altonaga.
Prensa: Pablito Lancone.
Producción ejecutiva: Emilio Zinerón.
Dirección: Merceditas Elordi.
Funciones: Sábados 18h en el Tadrón Teatro (Niceto Vega y Armenia)




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