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“Hacer teatro es un hecho amoroso”

  • Foto del escritor: glossacultura
    glossacultura
  • 6 may
  • 5 Min. de lectura


“Belisa bizarra”, adaptación de “Las bizarrías de Belisa”, obra de Lope de Vega, es parte del trabajo que el actor y director Mariano Mazzei realiza desde hace tiempo. Porque, en principio como actor y luego también como docente, su búsqueda se centró en pensar e investigar sobre el Siglo de Oro español. “Las obras clásicas de ese período tienen el lenguaje en estado puro. Están escritas en español desde su origen. Shakespeare, Moliere y los griegos, que también son grandes obras, están producidos en otros idiomas. Y al hacerse la traducción se pierde esa musicalidad de las palabras que estos grandes autores de todos los siglos han escrito”, dice Mariano Mazzei. 

La obra, que puede verse los domingos a las 18 horas en El portón de Sánchez, ubicado en Sánchez de Bustamante 1034, cuenta con un elenco integrado por diez actores y actrices, y un trío de músicos en vivo. Así, “Belisa Bizarra” tiende un puente entre aquel espíritu clásico del Siglo de Oro y los alrededores de la ciudad de Buenos Aires en la primera mitad del siglo XIX, donde se sitúa esta historia en la que Belisa irrumpe como una mujer dueña de su deseo y de su voz que rehúye el mandato social del matrimonio. Ella convierte el amor en un duelo de ingenio y revela que el verdadero conflicto no es amar sino ceder la libertad.


Mei: ¿Por qué traer a Lope de Vega a este presente? ¿Cómo pensás que dialoga la obra con el ahora?  


Mariano: Los clásicos en general trascienden la temporalidad porque hablan de las condiciones humanas. Son espejos de la conducta del hombre. Y es maravilloso observar que siglos atrás planteos sobre los celos, como es el caso de Belisa Bizarra, siguen teniendo repercusión.     


Mei: El texto es bastante fiel al original.


Mariano: Sí. Solo hemos adaptado las locaciones y las referencias geográficas. La obra original sucede en Madrid y nuestra adaptación transcurre en la Buenos Aires poscolonial. Y también hubo un trabajo con el “vosotros”, que lo suavizamos, lo dejamos únicamente en momentos relacionados a determinado estatus social o en un momento de enojo. Pero tratamos de evitarlo para tratar de que la obra llegue mejor o más familiar a nuestro oído rioplatense.   

 

Mei: Trabajan con pocos objetos.


Mariano: Eso también responde a la tradición del Siglo de Oro. En ese momento las obras se representaban en corrales de comedias, que era un escenario despojado, con un balcón, puertas de entradas y salidas y así se hacían todas las obras. Y las locaciones están puestas en el texto. Se dicen. Además, las obras se hacían sin luminarias. Si era de día había luz de sol y si era de noche había velas. Entonces la temporalidad también estaba dicha en el texto. Es decir, todo lo que era escenográfico estaba en la dramaturgia y la poesía. Entonces yo, tratando de rescatar ese espíritu, busqué poner todo al servicio del actor, de su corporalidad, del uso de la palabra. 


Mei: Y Belisa se desdobla. 


Mariano: Se desdobla entre pasado, presente, recuerdo, relato. Hay como tres planos de acción. Está escrito así y eso es espectacular. Ella relata lo que vivió y a la vez lo vive. Es teatro clásico pero tiene un nivel de modernidad maravilloso.  


Mei: ¿Cómo trabajan para que dos actrices hagan el mismo personaje?

 

Mariano: El relato habilitaba a que lo representen dos actrices. Una relata y la otra hace. Esa fue una decisión de dirección que abrió el juego. Y, sí, la idea es que esas dos actrices deben tratar de aunar su energía, escucharse. Si bien van a ser diferentes porque son dos actrices diferentes, tienen que lograr un mix de no perder su propia impronta y a la vez acercarse al fuego del personaje y de la otra actriz. 



Mei: La música en vivo es un plus, ¿no?


Mariano: Le da mucha identidad al espectáculo. Y combina muy bien con la obra. Los actores también están haciendo algo de música al decir versos rimados. Las palabras y la música de los instrumentos se conjugan. Y la música aporta a dar esa identidad local, porque hay gato, zamba, y sonidos regionales folclóricos. Entonces termina de cerrar esa idea de que esta historia sucede acá, en Argentina. 


Mei: Pusiste en redes que la obra viene con el amor (y el teatro) como fuerza transformadora a través del tiempo. ¿Cómo se unen amor y teatro?


Mariano: Hacer teatro es un hecho amoroso, sobre todo teatro independiente. Estrenar una obra en un teatro haciendo todo a pulmón, haciendo vaquitas, sorteos para poder pagar la confección del vestuario, para poder estrenar. Amor a algo le tenés que tener. No se puede sino. Amor a las tablas, al texto, al hecho teatral. Es un esfuerzo enorme. Somos una manga de locos movilizados por el amor a nuestra profesión, a hacer teatro, a juntarnos, a evolucionar. El teatro es transformador. Ser teatrista es un modo de vida. Es una profesión, una vocación y un modo de vivir. No cualquiera se va a poner a estudiar un texto sabiendo que no es redituable. Es una aventura que va en contra de los parámetros económicos y sociales. Porque también el actor tiene una vida que va al revés del mundo. Cuando todos salen los fines de semana, nosotros estamos trabajando. Si hay un feriado, estamos ensayando. A veces no podemos ir a los cumpleaños de la familia porque hay funciones. Si no te mueve el amor, lo veo difícil.   

Y el teatro es transformador porque implica provocar algo en la gente. Es un lugar de unión entre el público y los artistas en el que se ve reflejada la vida. Y eso hace eco en el espectador, también en el propio intérprete, para analizar cómo somos como sociedad, cómo nos comportamos como seres humanos, como convivientes. Cómo convivimos con el otro. Si el arte, el teatro en este caso, logra sacudir el alma y la cabeza del que lo ve y del que lo hace provoca una transformación. 


Mei: ¿Qué importancia tiene la lectura a la hora de hacer teatro? 


Mariano: Es fundamental. En principio, es el paso inicial. Por lo general las obras de teatro tienen texto, entonces la comprensión de lo que se lee es importantísimo. Las obras responden a un contexto. No solo el contexto del que habla la obra sino del de el autor: dónde lo escribió, cuándo, en qué situación. A todo eso llegamos leyendo. No habría mucho teatro sin lectura. 




Entrevista realizada por: Mei Kisz

Texto escrito por: Mei Kisz

Edición: Noe Gómez


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Sobre la obra: 


 
 
 

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