“El tiempo de la poesía va a contracorriente del tiempo que estamos viviendo”
- glossacultura

- hace 4 días
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Bárbara Alí escribe como si ese acto de poner en palabras pudiera contener la vida entera. Algo en su poética parece indicar que ni una casa ni un par de cajas ni el cuerpo son suficientes para detener la poesía que brota y desborda. Después, a partir del registro de lo que sucede, aparece el trabajo: cuidar, leer, elegir cómo narrar lo cotidiano. Una mudanza, en este caso. Transformarla en un material poético que indaga en la historia personal y comparte reflexiones que se vuelven colectivas.
“Una casa en el aire”, libro que construye un universo poético a partir de la relación entre las personas y las casas, se editó en 2026 y es el segundo libro que la Licenciada y Profesora en Letras publica con la Editorial Golosina. Además, actualmente Bárbara Alí es parte de dos ciclos de combinan poesía y música y que buscan generar un espacio de escucha y encuentro: Geologías (ciclo que organizan con el grupo de taller que coordina en Mandrágora) y La lengua del poema (ciclo pensado junto al grupo de investigación de poesía y filosofía que coordina Mariano Calbi en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora).
Mei: ¿Cómo es el trabajo para hacer arte a partir de una situación cotidiana, en este caso una mudanza?
Bárbara: Poetizar una mudanza o las mudanzas (fueron muchas) es como escribir sobre cualquier otro tema: tomar distancia para volver a ver lo que se había vuelto invisible, escuchar lo que llega en algunas vacuolas de silencio, tomar apuntes de eso que se presenta desde un lugar más musical, entrar y salir de ese paisaje interior que se va dibujando y sobre todo, hay algo del movimiento externo en donde se mezcla el pasado en objetos que aparecen y que estaban guardados, el decidir seguir con eso en un futuro o dejarlo y no llevárselo a lo que de alguna manera se proyecta como una nueva vida. Es un proceso de transición donde la escritura fue registrando y alojando esos movimientos sísmicos. Me gusta pensar a la escritura como un sismógrafo.

M: ¿Se escribe en el momento en el que se vive aquello sobre lo que se escribe?
B: Se escribe antes (en la atención de un momento que por alguna razón inexplicable sobresale de otros), durante (a modo de esbozo/ boceto) y después (en el tejido de distintos hilos que van apareciendo, en la poda, en el pulido, en cada relectura después de que se deja descansar el texto para poder escucharlo de un modo distinto).
M: ¿Cómo te das cuenta qué momento sobresale de otros?
B: Hay algo que capta la atención, a veces es una palabra, un sonido, una frase que me quedó resonando y un pequeño instante de decisión de querer asir eso, no dejar que se escape, guardarlo en la memoria para más tarde o abrir el cuaderno y escribir.
M: Por momentos aparece la primera persona y por momentos la segunda. ¿Cómo es el trabajo de elección sobre el uso de una u otra?
B: No es consciente el uso de la primera o la segunda persona y me permito esa extrañeza, eso desconocido que adviene en la escritura.
M: Los libros nos acompañan cuando vivimos determinadas situaciones. Ahora, con este libro ya publicado, podemos decir que “Una casa en el aire” puede acompañar a alguien que se esté por mudar, ¿lo pensás esto al momento de escribir?
B: No es un pensamiento que me aparezca en el momento de escribir sino más bien a posteriori. Tiene que ver más con mi experiencia como lectora. Los libros son mi casa porque como dice Bachelard "La casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo a pesar del mundo".
En los libros encuentro refugio y sobre todo interlocutores con los que a veces entro en una relación muy profunda.
M: Estamos en un momento muy de “ser un habitante del mundo a pesar del mundo”. Pienso en este “a pesar”, también, en relación con el tiempo. Porque estamos en un momento en el que el mundo va a una velocidad vertiginosa. Pero la poesía tiene otra propuesta.
B: El tiempo de la poesía va a contracorriente del tiempo que estamos viviendo (veloz, dicotómico, de frases que se vuelven slogan). Tenemos que estar atentxs a eso y quizás sostener las preguntas en estado de apertura, la escucha, lo improductivo, la opacidad y la demora (cuestiones que están estrechamente vinculadas a la poesía como modo de ser y estar en el mundo sea una forma de no disolvernos en la voracidad al que este sistema nos quiere acostumbrar).
Texto escrito por: Mei Kisz
Edición: Noe Gómez
Foto: Gentileza de prensa




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